Lecciones para el presente de la revolución de octubre

La revolución rusa fue un golpe de estado y Stalin era igual que Hitler. ¿O no?
Lecciones para el presente de la revolución de octubre

Marga Ferré

http://www.espacio-publico.com/debate-sobre-la-revolucion-de-1917#comment-6021

Informe Semanal tuvo a bien dedicar un reportaje a la Revolución de Octubre en su centenario y de los 10 minutos que duró, 6 los dedicaron a describir la muerte de los Romanov y 4 a asentar la teoría del golpe de Estado dictatorial, diseñado desde el primer momento por la pérfida cabeza de Lenin. Por muy burda que sea esta representación histórica de los hechos del 17, cumple su función al reproducir la ortodoxia neoliberal sobre el siglo XX, tan reiterada y profusamente repetida por los medios y por la academia.

El uso político del pasado es algo de lo que la izquierda también sabe un rato, pero tras la caída del Muro, la narrativa capitalista necesitaba un relato que deslegitimara la importancia, la épica y, sobretodo, la posibilidad de una revolución que lo desafíe. El historiador Enzo Traverso disecciona esta manipulación histórica (y su intencionalidad política) a través de dos categorías que el descomunal sistema de reproducción ideológica del capital repite sin salirse una línea: el presentismo y la equidistancia.

El presentismo es la técnica de presentar los hechos de forma aislada, como una sucesión de acontecimientos, sin analizar sus causas ni sus consecuencias. Aplicados a la Revolución de Octubre, vemos como ésta se presenta, como mucho, favorecida por la I Guerra Mundial y como un golpe de estado de los malignos bolcheviques que no aceptaron las bondades del gobierno provisional de Kerensky. Este golpe de estado provocó una guerra civil y llevó, inexorablemente, al estalinismo y a los gulags. Una narrativa que no por falsa deja de ser tremendamente eficaz.

La equidistancia es el verdadero objetivo, como sabemos muy bien en el caso de nuestra Guerra Civil. El relato contemporáneo narra el siglo XX como una época de catástrofes y extremismos y para evitar que se repita, equipara nazismo y comunismo, Hitler y Stalin, de forma que el liberalismo nos parezca el único sistema viable que evite los desastres del siglo XX. Aplicado a la Revolución de Octubre, vemos como reiteradamente retuercen la historia para intentar demostrar que el estalinismo estaba en el origen mismo de la Revolución, de toda revolución.

Describía Stefan Sweig como uno de sus “10 momentos estelares de la humanidad”, el viaje de Lenin desde Suiza a la estación Finlandia en el tren sellado. Y lo fue, la Revolución de Octubre fue uno de los momentos más importantes de la historia de la humanidad y por eso llama la atención lo desapercibido de su centenario, que salvo la profusión editorial y este debate en Público, parece querer silenciarse. Mejor no hablar de revoluciones, no sea que…

A lo largo de la serie de artículos en esta sección publicados, pareciera haber cierto consenso sobre los elementos más positivos de los hechos de Octubre y unanimidad sobre el más negativo, que, a modo de resumen, me atrevo a sintetizar:

1. El impacto de la Revolución de Octubre fue inmediato y universal. La esperanza de los pobres y los explotados del mundo tuvo una referencia crucial en una revolución que triunfó y que demostró que es posible vencer la tiranía del capital. Una esperanza real y tangible que originó movimientos, partidos y sindicatos de protesta, resistencia y ofensiva de los explotados en todo el planeta.

2. La victoria contra el nazismo, en la que la URSS y sus 20 millones de muertos fue determinante. De hecho, estuve en Moscú para la conmemoración del centenario de la Revolución y constaté que para los rusos, la victoria en la II Guerra Mundial contra el nazismo es más importante aún que la Revolución de 1917.

3. La existencia de la URSS permitió en Europa el desarrollo del Estado de Bienestar, como concesión del capital para evitar revoluciones similares. De hecho, tras la caída del Muro, Donald Rumsfeld, a la sazón Secretario de Defensa de George W Bush, declaró sin sonrojarse: “muerto el peligro comunista, el Estado del Bienestar es un lujo innecesario”. Palabras proféticas.

4. Dejo para el final la aportación más importante del legado de Octubre: los procesos de descolonización de países y pueblos sometidos al imperialismo, que tuvieron un aliado potentísimo en la URSS y un ejemplo vivo en la Revolución.

La consecuencia negativa del 1917 es obvia para cualquier observador de los sucesos del siglo XX. El estalinismo, que determina el curso de la URSS durante casi 30 años y que aleja a la URSS de los principios fundacionales de la Revolución de Octubre (ir más allá de la dictadura del proletariado hasta la abolición del Estado) de forma autoritaria y violenta.

Sé que es pretencioso intentar sacar lecciones para el presente de la Revolución rusa, pero leyendo los artículos aquí publicados, podríamos extraer las siguientes:

– No es posible enfrentarse a los poderosos de manera inocente. La violenta respuesta a la revolución nos demuestra que los que ostentan el poder económico y político no lo cederán de forma graciosa.

– No es posible originar un cambio de gran magnitud en un solo país. Quizá la tragedia de Rusia fue que la esperada revolución en Alemania y en otros países occidentales no se produjera, quedando aislada frente a los países de la Intervención Aliada en Rusia que apoyaron al Ejercito Blanco.

– El modelo alternativo no puede parecerse al capitalismo. Stalin basa el crecimiento económico en la URSS en la utilización del excedente agrario para forzar una industrialización acelerada. Un sistema que se parece asombrosamente a la forma de acumulación originaria del capital.

Y la lección que más nos puede servir hoy de lo que aconteció en Rusia hace 100 años es que fue una revolución inesperada, en un lugar donde nadie creía que podría producirse. Una revolución en la periferia, que es, exactamente, el lugar desde el que yo escribo.

 

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